El campo de concentración de la Isla de Cabrera.
Lo
que no nos han contado de la Guerra de la Independencia (8/8).
Autor: Fernando Ballano Gonzalo.
El día antes de que llegara el
barco que se llevaba los últimos, el gobernador, su escolta, el cura y el
comisario se marcharon por la noche para que no tomaran represalias contra
ellos. Durante toda la estancia nunca hubo un levantamiento a pesar de la aplastante
superioridad numérica de los prisioneros. Estos quemaron todo antes de
marcharse. Cuando les liberaron el padre del abad llevaba en filas desde 1807,
seis años y medio sin saber de sus padres. Pasó en Cabrera desde el 5 de mayo
de 1809 hasta el 31 de mayo de 1814.
El cabo informa que el mariscal
Dupont acabó como ministro del nuevo rey y que él no se pudo poner zapatos
porque tenía la planta del espesor de un décimo -pequeña moneda- y tan dura
como un cuerno. Estando en Grenoble llegó Napoleón fugado de la isla de Elba y
se fue con él a Waterloo. No participó directamente en la batalla. Tras la
derrota se vistió de paisano y llegó a su pueblo el 26 de junio de 1815, casi
13 años después de salir de él.
Monolito.
Isla de Cabrera. Restos de las barracas de los prisioneros.
En diciembre de 1819 había en
Francia 3.404 oficiales y 29.214 soldados españoles prisioneros. Cuenta un caso:
«Aquí, cerca de Dax, en un convoy, un
prisionero cayó igualmente al suelo de fatiga, para estimularle un soldado le
pinchó con su bayoneta, naturalmente volvió a caer; entonces, para no detener
la columna, un sargento le disparó y le dejó sobre el camino. El herido se
arrastró hasta el pueblo de Saas y murió allí».
El 3 de junio de 1847 la corbeta
francesa Pluton realizó una visita a
la isla y vio que había muchos huesos sin sepultura. Se enterró todo lo que se
encontró y se erigió un monolito de siete metros de alto en su memoria. Poco
después, en París, se juntaron una centena de antiguos prisioneros en una misa
de honor a los muertos en Cabrera.
Isla de Cabrera. Restos de las barracas de los prisioneros.
Las memorias sobre Bailen y
Cabrera tachan a los españoles de despiadados y crueles por el trato dispensado
a los prisioneros. Si leemos el libro L’Espagne
et Napoleón de Grandmaison, publicado en Paris en 1931, podemos ver que el otorgado
por los franceses a los cautivos españoles no fue mucho mejor. Así, cuenta como,
de los 12.000 prisioneros que pasan por Zaragoza en 1909 camino de Francia, morían
entre 300 y 400 por día. Llegaron al país galo menos de 6.000. Una orden
recomendaba: «un régimen severo y que se
tomen medidas para hacerles trabajar, de buen grado o a la fuerza pues son en
su mayor parte fanáticos que no merecen ninguna consideración».
Los generales, jefes y oficiales
españoles también cobraban un buen sueldo de los franceses. Los soldados sólo unos
céntimos y les empleaban en trabajos que ellos mismos califican de penosos como
fue la construcción de canales, fortificaciones y en las minas. En el hospital de
Tarbes, entre enero y marzo de 1812, fallecieron 609 prisioneros hispanos. Este
mismo libro reconoce que las tropas españolas que vigilaron a las rendidas de Bailén
les protegieron con «lealtad y firmeza
ante los civiles que les querían atacar».
Esta obra también relata un resumen de los padecimientos de los de Cabrera que
coincide en líneas generales con las memorias de los particulares, quizás porque
se elaboró en base a ellas.
BIBLIOGRAFÍA:
ABBÉ D’AMIENS, Cinq ans de captivité
a Cabréra ou soirées d’un prisonnier d’Espagne par l’abbé c.t. du diocese
d’Amiens, Lille, L. Lefort, 1853.
DELROEUX-LEGRAND (Cabo), Relation
d’un prisonnier francais detenue en Espagne et dans l’ille deserte de Cabréra.
No publicado. Manuscrito en Mediateque de Tourcoing, Francia.
GRANDMAISON, Geoffroy de, L’Espagne et Napoleon, Paris, Plon, 1931.
FROGER, Gabriel, Souvenirs de l’empire. Les Cabreriens, episode
de la guerre d’Espagne, Paris, Amyot, 1849. Traducido al español por
Laura GARCÍA Gámiz bajo el título cuando
el padre nos olvida. Los prisoneros de Cabrera en la Guerra de la Independencia,
Palma de Mallorca: Objeto Perdido Ediciones, 2010.
PAYRAT, André, Le prisonier de Guerre
dans la Guerre Continentale. Paris, 1910
PELLISSIER, Pierre. Les grognards de
Cabrera (1809-1814) 1979. Traducido al español por Carlos GARRIDO
bajo el título: Los franceses de Cabrera
(1809-1814) Palma de Mallorca: Acaudena 1980. Reeditado por Olañeta en
2000.
SMITH, Denis, The prisoners of Cabrera: Napoleon’s forgotten soldiers. New
York, Four Walls, 2001.
CLAUDIN, Victor, “La agonía de los franceses
en Cabrera” en Tiempo de Historia, nº
84, nov. 1981.







